Hoy hace 8 años de la muerte de Marco Pantani.

Tema en 'Deportes en General' iniciado por Giant_TCR, 14 Feb 2012.

  1. Giant_TCR

    Giant_TCR Usuario de Preferente

    Realmente no se ni por qué escribo esto...es de lo más ilógico que he hecho ultimamente, y mirad que yo hago muchas cosas ilógicas...pero la realidad, según voy pulsando las teclas, las sensaciones, las emociones, el escenario, el como yo estaba sentado en el sofá del salón de la casa de mis padres, madrugada del 14 de febrero de 2004, todo me viene a la cabeza...como si hubiera ocurrido ayer...

    Yo había salido de marcha....llegué a mi domicilio bien entrada la madrugada, después de haber clamado venganza con mis amigos por lo mal que se portaba cupido una noche más con nosotros, como tantos chavales que cuando se pasan de copas, hablan demasiado y con poco tino...

    Yo soy un tipo al que podríamos denominar animal de costumbres...cuando llego a casa contentillo, no hay mayor placer para mi, que hacerme un tentenpié que, curiosamente, me hace conciliar el sueño como un auténtico campeón...lo que no suelo hacer es ir al salón y ponerme a ver la programación a esas horas, ya que generalmente la parrilla está copada por espantosos anuncios de teletienda...sin embargo quien sabe por qué, quizás el destino, fui a encender la televisión... al ver que, efectivamente no había nada....mientras le daba el último mordisco de mi bocadillo, puse el teletexto...las noticias deportivas...

    Y ahí estaba...en letras verdes sobre fondo negro...en el nº 136 de los 800 dígitos del teletexto...Pantani había muerto...

    Nunca entendí lo que pasó después...en fin...soy un tipo muy pasional, pero creo poseer la suficiente capacidad de discernimiento como para no sacar las cosas de quicio...yo no conocía a Marco Pantani...no he tenido relación de ningún tipo con el, más allá de que fuera un ídolo deportivo...y además...Marco hacía mucho que había tomado una senda autodestrcutiva, por lo que aquello no debería haberme sorprendido...

    Estuve alrededor de 10 minutos sentado delante del televisor...y no pasaba del titular...he pensado cientos de veces en por qué me pasó eso...explicación? No tengo ni idea...para mi un misterio...desgraciadamente he visto ya irse a gente cercana y siempre encjaé esas cosas, como sucesos para los que, desgraciadamente hoy en día hay que estar preparados...

    Leí la noticia entera...apagué el televisor...y comencé a pensar...me decía "pues murió...y ya está...ahora descansará en paz...esto es así, quizás ha sido lo mejor...era un hombre irrecuperable. Lo habían y se había destrozado a partes iguales"...quien sabe...quizás si...quizás no...sin embargo en estas tribulaciones personales en una madrugada de febrero, se comenzaron a agolpar un montón de recuerdos en mi cabeza...escenas ciclistas en las que el siempre estaba presente...su desatada aparición como lo que era...un muchacho loco, vitalista y que en aquel momento miraba la vida con optimismo, y que no quería pasar por el mundo sin tratar de hacer algo...algo que trascendiera, algo que perdurase...algo que llegara al corazón de la gente...recordaba como veía yo entonces un jovencito, alucinado ante aquel pequeñito ciclista calvo del Carrera...venían imágenes de muchas de sus caras...el tenaz hombre que resucitó en Alp D´Huez, mientras sus padres lloraban al verle otra vez feliz en las montañas, el pirata aventurero que conquistó el mundo en una tarde de verano entre la niebla y la lluvia en el Galibier, la estrella que veía desmoronarse su mundo en Madonna di Campiglio, el ciclista en decadencia que aún tuvo los arrestos de enfrentarse la modernidad y el progreso en el ciclismo con lo único que siempre le acompañó...su esencia...la épica y la tragedia...

    Pensaba en que desdicha puede acompañar a un hombre que hizo a tanta gente feliz simplemente por dar pedales a una bici, acabar muerto de una sobredosis en un cutre motel de Rimini...preguntas sin ningún tipo de respuesta...y pronto volvían a mi cabeza otro tipo de reflexiones de más espesor, que curiosamente se enlazaban con las muchas tonterías que podía haber estado hablando horas antes con mis amigos...para darme cuenta en ese momento de que la única realidad absoluta en este mundo, es que para lograr ser verdaderamente feliz basta con hacer algo tan sencillo y tan difícil a la vez, como es conseguir que la gente de tu rededor, a la que aprecias y quieres, sea feliz. Arrancar todos los días a una persona a la que amas una cara de satisfacción, simplemente por el hecho de tratar de ser mejor, y hacer que eso se convierta en el lema de tu vida, encaminar tus pasos, y marcarte como objetivo el lograr la felicidad de esa gente a la que quieres, respetas y aprecias...eso...eso es lo que hace que un amigo te mire con orgullo, que una mujer te mire con pasión, o que unos hijos te veneren con admiración...


    Y Pantani quiso el destino que se marchara el día de San Valentín...y me di cuenta que yo lloraba...como probablemente lloraran los Alpes, y los Dolomitas, a los que estoy seguro, antes de abandonar para siempre este mundo, su espíritu les dedicó un último adios...

    Y mientras me secaba los ojos, me sonreí para mis adentros, porque me di cuenta lo especial que había sido ese tío para mi...y que el día de su muerte me regaló su última exhibición...la de conseguir que un chico de 26 años, bastante irreflexivo y arrogante, pasara unas horas sentado en el sofá de la casa de sus padres, y se diese cuenta de que cualquiera de nosotros puede ser un héroe siempre y cuando tenga los arrestos de hacer lo que hay que hacer en unos tiempos en que este tipo de cosas están muy mal pagadas. Ayudar, trabajar, y procurar que las personas que forman parte de tu vida, cuando estén cerca tuyo sean poco más felices...

    Y ese tipo de cosas tan nimias, tan poca cosa...realmente son como como ganar el Giro en Plan de Montecampione...y como Marco ahí, conseguiré la admiración de quizás no tantas personas...pero si de las importantes...ese es el mensaje que saqué de la muerte de Pantani, con el que me quedo, el que a mi me interesa...por eso nunca me olvidaré del San Valentín de 2004.
     
  2. Giant_TCR

    Giant_TCR Usuario de Preferente

  3. Kustudic82

    Kustudic82 Usuario de Europa league

    Como pasa el tiempo, ¡la virgen! :sad: :cry:
     
  4. hcf_forever

    hcf_forever Usuario de Preferente

    Grande Marco, siempre en el recuerdo.
     
  5. Ramone

    Ramone Usuario de Primera

    :alabado:

    Emocionante lo que has escrito!
     
  6. RaSTaPaRiX

    RaSTaPaRiX Usuario de Champions league Miembro del equipo

    Cierto :aplauso: :aplauso: :aplauso: :aplauso: :aplauso:
     
  7. Giant_TCR

    Giant_TCR Usuario de Preferente

    http://www.youtube.com/watch?v=lfKGMYKGB4g

    Si hubo un dia que Pantani me puso la piel de gallina, no fue en una de sus victorias. Curiosamente lo hizo en una carrera generalmente dominada por los grandes sprinters y clasicomanos con gran punta de velocidad. La Milan San Remo.
    La Milan San Remo del año 99 presentaba tres nombres por encima de los demas, Erik Zabel, quien iba camino de batir muchos recors de la gran carrera italiana de la primavera, Mario Cipollini, quien preparó a conciencia esta carrera y el otro gran idolo del peloton italiano, Michele Bartoli. Pantani estaba en la salida, ya habia anunciado que renunciaba al Tour y su gran objetivo era el doblete Giro - Vuelta a España. La Vuelta 99 incluía un guiño hacia Pantani con el estreno del Angliru. Pero Pantani queria mucho mas, quería ganar de principio a fin todo lo que corría. Lo que nadie sospechaba era que tambien tenía la Milan San Remo en su punto de mira.
    Lo que ocurria esa tarde de marzo del 99 no entraba en ninguna lógica. Lo que pasó en el primer punto decisivo en que se jugó la carrera, era una locura sin ninguna lógica. A pie de la Cipreesa llegaba un peloton compacto controlado por el Saeco y Mapei. La carrera seguía el guión previsto, Saeco controlaba para llegar al sprint y que rematara Cipollini, Mapei para que la carrera fuese rápida, sin escapadas, para que Bartoli arranque la moto en el Poggio di San Remo.
    De repente se apartan los dos grandes equipos italianos, nadie decide asumir el control y ocurre la locura, arranca el pirata. Pantani ataca. Nadie sale a por el, nadie se inquieta, la Cipressa es un puerto mas apta para rodadores que para un escalador. No va a ningun lado. Pero Pantani no ceja en su empeño, y por detras tiene que arrancar Bartoli en primera persona,detras el moldavo Andrei Tchmil, otro gran clasicomano, ganador de esta carrera y de la Paris Rorubaix.El peloton se estira y se cobra sus primeras victimas importantes, entre ellos uno de los grandes favoritos, Cipollini.
    Pero el ataque no era solo en busca de la victoria, era mucho mas, era un duelo de trenes, de egos, de los dos corredores mas carismaticos del peloton italiano, los dos grandes idolos de los tifosi italianos. Pantani y Bartoli. Dos formas de entender el ciclismo. Uno, un escalador de leyenda, de otro tiempo. Otro, un clasicomano con una clase tremendo, que juntaba la determinacion de otros dos mitos del peloton italiano, Moreno Argentin, con la clase de Gianni Bugno.
    Bartoli tuvo que esperar a que llegara por detras el ruso Alexander Gontchenkov, en aquellos años la mayor promesa del peloton mundial y echar una mano en la persecución.
    La aventura de Pantani llegó a su fin a pie del Poggio. Ni Pantani ni Bartoli ganaron aquel año la Milan San Remo. Los honores en meta como vencedor fueron para Andrei Tchmil, pero el corazon de los tifosi se lo gano aquella tarde, para siempre, Marco Pantani.
    A Pantani no le hizo falta ganar la Milan San Remo para entrar en la historia de la gran clasica italiana. Lo que hizo aquella tarde en la Cipressa ya pasara a la historia sin que sea necesario que se vea reflejado en el palmares de la prueba.
    Gracias Marco.

    http://www.youtube.com/watch?v=lfKGMYKGB4g
     

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